Visitamos dos importantes puntos arqueológicos de la historia de Inglaterra

En ocasión de realizar un viaje a Londres pudimos (con mis compañeros de travesía), conocer dos importantes puntos arqueológicos del sur de Inglaterra.
El más antiguo, el sitio megalítico de Stonehenge, está relacionado con el punto más occidental de la expansión de la forma de vida neolítica en Europa. Esta expansión se produjo desde unos 6.000 años a.C. desde el Oriente Medio hacia todas las direccciones posibles (por el este hasta el extremo oriental de Asia, por el sur hasta el río Nilo y el río Indo y hasta el oeste por todo el territorio europeo siguiendo diversas vías de penetración) hasta quedar plenamente establecido hacia 3.000 a 2.500 a.C. y dar origen a las principales civilizaciones del Viejo Mundo.

Stonehenge comenzó como un simple cercamiento de tierra con postes clavados en el suelo y rodeado por una gran zanja y continuó con la construcción, en diferentes etapas, del gran cículo (o crónlech) de grandes piedras colocadas hacia el año 2500 a.C. en la Edad de Bronce. El sitio abarca también calles de acceso, grandes conjuntos de montículos funerarios y pozos con contenido de enterratorios. Las excavaciones arqueológicas (de las cuales se considera que se ha realizado un 50 %) ratifican estos datos y sus resultados se muestran en un pequeño centro de interpretación, sencilla y claramente montado en las cercanías.

El acceso al sitio y el tránsito del turismo dentro del predio está perfectamente organizado y la información que se brinda por diferentes medios es la adecuada.

El sitio y sus asociados fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1986 y es controlado por la organización English Heritage. Se puede obtener más información del sitio en: www.english-heritage.org.uk/stonehenge

Posteriormente visitamos la ciudad de Bath. La ciudad, única con aguas termales en el país que brotan a 46ºC, cuenta con una estructura de manejo y aprovechamiento de estas aguas desde épocas romanas (construidas entre los siglos I y V d.C.) que aún siguen activas. Las ruinas romanas, excavadas y puestas en valor para su visita pública, permiten apreciar no sólo su antigüedad y eficacia sino también todas las adaptaciones que se le hicieron en los siglos siguientes.

La bella y particular ciudad de Bath fue declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1987 y es visitada por gran cantidad de turistas.