Participación en las Jornadas “25 años de Etnohistoria en Argentina”

La Sección Etnohistoria del Instituto de Ciencias Antropológicas (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires) celebró el 25º aniversario de su creación con las jornadas sobre etnohistoria argentina bajo la coordinación de los Dres. Ana María Lorandi, Lidia R. Nacuzzi y Carlos E. Zanolli. En la reunión se presentaron tanto la historia del desarrollo de la disciplina en diferentes centros del país como trabajos recientes de jóvenes profesionales.

Fui invitada a participar en la Mesa Redonda: Trayectorias, perspectivas y expectativas sobre la etnohistoria I, en la que presenté el trabajo que se expone a continuación:

Desarrollo de los trabajos sobre etnohistoria de Cuyo e historia de la población indígena de San Juan en la época colonial en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Prof. Mariano Gambier” (UNSJ)

Dra. Catalina Teresa Michieli

Mi incorporación en 1975 como novel investigadora en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo de la Universidad Nacional de San Juan, creado y dirigido por Mariano Gambier, tuvo, entre otros, el objetivo de iniciar una línea de trabajo orientada al estudio de la etapa protohistórica, etnohistórica, de historia indígena posthispánica o como desee llamársele.

Empecé a revisar las crónicas y documentos editados que comprendían la segunda mitad del siglo XVI y comienzos del siglo XVII que, entre otras cosas, se vinculaban estrictamente con la entrada de las primeras huestes a Cuyo, la temprana fundación de las ciudades de Mendoza y San Juan en 1561 y 1562 respectivamente y el afianzamiento de la administración y costumbres hispanas, cuyo verdadero desarrollo había que conocer.

Las nuevas interpretaciones conseguidas siguieron una línea más realista y comprobable que los relatos, casi míticos y poco anclados en justificaciones documentales, que conformaban hasta ese momento la historia oficial de San Juan.

Los análisis, por otra parte, se realizaron teniendo siempre en cuenta la larga pertenencia jurídico-administrativa de la región de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) a la Capitanía General de Chile, que estuvo vigente hasta la creación del Virreinato del Río de La Plata a fines del siglo XVIII.

Los primeros resultados de los estudios iniciales sobre aspectos culturales y de distribución espacial de huarpes y puelches se presentaron por primera vez en los congresos de arqueología argentina en 1976 y de arqueología chilena en 1977.

El primero de ellos tuvo una nota relevante para mi vida: conocí y me conecté con otras dos jóvenes investigadoras con los mismos intereses que yo llevaba. Con una de ellas, Lidia Nacuzzi, comenzamos una amistad que se mantuvo más allá del tiempo y de la distancia y con la cual todavía me honra.

Una mención aparte debe hacerse sobre el estudio del idioma huarpe y sus dos dialectos a partir de las obras del padre Luis de Valdivia. La incorporación a un proyecto internacional de la Universidad de Pittsburgh dirigido por el Dr. Juan Adolfo Vázquez, me permitió llegar a la traducción libre de los textos indígenas y a la comprensión de nuevos rasgos del idioma que no habían sido advertidos por el sacerdote y que, a su vez, contribuyeron con nuevas evidencias culturales.

Una vez completada la revisión y nuevo análisis de las crónicas y documentos éditos, se comenzó en el Instituto una segunda etapa. Ésta consistió en generar proyectos de investigación destinados a ubicar, transcribir y analizar documentos inéditos depositados en los archivos locales, siempre escasos, incompletos y (hasta el momento) mal archivados debido a las alteraciones producidas en los propios reservorios por los sismos e inundaciones.

En esta fase se incorporaron becarios e integrantes de proyectos como Alicia Sánchez Cano, Guillermo Genini, Lilia Servetto y Virginia Carrillo quienes aportaron, respectivamente, la recopilación y el análisis de libros parroquiales de la segunda mitad del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII; de asientos de trabajo indígena de mediados del siglo XVII; de expedientes de Catastro; de copias incompletas de las actuaciones sobre fundación de villas; de las actas del Cabildo de San Juan de la primera mitad del siglo XVIII que son las más antiguas que se conservan).

Posteriormente, y casi agotadas estas dos instancias, se pasó a trabajar con el relevamiento, transcripción e interpretación de los documentos inéditos resguardados en otros archivos fuera de la provincia de San Juan. Durante casi 10 años trabajé personalmente en el Archivo Histórico de la Provincia de Mendoza (como cabeza del Corregimiento de Cuyo) y en el Archivo Nacional de Chile, en Santiago (capital de la Gobernación), buscando evidencias de la población indígena de San Juan y su relación con las estructuras y acciones de gobierno.

Este período fue muy prolífico y permitió aportar conocimiento certero sobre ambas temáticas y otras colaterales como la fundación de villas en el siglo XVIII bajo la nueva administración borbónica, la evolución en la distribución espacial de los apellidos indígenas de San Juan durante la colonia, la estrategia de la implantación hispánica y sus vías de comunicación en Cuyo, la nueva organización socio-económica con base en la mano de obra indígena, la movilidad social y espacial basada en el tipo de trabajo, los cambios ambientales y su incidencia en la economía local, el avance de la frontera agraria, la actuación de las diferentes corporaciones que formaban la sociedad sanjuanina.

Si bien, como expresé al inicio, el objetivo de la temprana incorporación al Instituto de esta nueva línea de trabajo era la del estudio de la población indígena en la época posthispánica, la intención no expresa residía en el interés de comenzar a abordar las últimas etapas prehispánicas desde dos direcciones temporales opuestas y dos puntos de vista diferentes: el arqueológico y el histórico.

El proceso, que duró varias décadas, está dando sus frutos en cuanto a clarificar esa compleja combinación de más de cinco siglos de duración, que conocemos genérica y equivocadamente como “período de contacto”. El conocimiento de las particularidades y la historia de la implantación hispana permitió profundizar en la identificación más acabada de los grupos tardíos locales tanto como de las formas de dominio de la invasión incaica, dando luz a la interpretación de evidencias arqueológicas.

Mientras tanto no se había dejado de lado la relación con otros investigadores y el contacto con otros centros de investigación sobre el tema. Este contacto llevó a Mariano Gambier a idear una reunión en San Juan con el objetivo de que diversos investigadores, que trabajaban o habían trabajado con temas similares, pudieran presentar sus ideas y tuvieran tiempo de intercambiar experiencias y apreciaciones. Organizamos así, en 1984, lo que se denominó: “Jornadas de Etnohistoria/Protohistoria Sudamericana“.

Para la misma fueron invitados María Cristina Mineiro Scatamacchia e Ítalia Basile Becker por el sur de Brasil, Carlos Ceruti por el litoral argentino, Lidia Nacuzzi por el norte de la Patagonia, Horacio Zapater y Osvaldo Silva por Chile central y Jorge Hidalgo por el Norte Chico chileno. Yo misma cubría la representatividad de Cuyo y parte de las Sierras Centrales. Cada uno de los integrantes dio un panorama general sobre la etnohistoria de la región que le correspondía y después se generó un espacio de intercambio y discusión.

Asistió, por cuenta propia, un importante número de colegas de diversas partes del país y de Chile. Localmente estas jornadas tuvieron gran aceptación entre docentes y alumnos de las Facultades de Filosofía, Humanidades y Artes y de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Juan, ya que pudieron incorporar otro tipo de conocimiento y problemática al cual no estaban acostumbrados.

La originalidad de la reunión estuvo basada en dos hechos: por una parte era una de las primeras reuniones científicas del país en las cuales la etnohistoria se trataba de una forma separada de los congresos de arqueología y, por la otra (más importante y generalmente no percibida), este intercambio entre especialistas dejaba de lado la tradicional dirección longitudinal de temática andina e introducía un nuevo sentido, transversal, desde el Atlántico al Pacífico, que comprendía una franja entre los 30º y 40º de latitud sur en forma general.

Actualmente, y como continuación de esta línea de investigación que lleva adelante el Instituto desde hace treinta cinco años, Guillermo Genini está abocado a dilucidar, con cada vez más precisiones, la historia de la implantación española en San Juan.

Para esto se apoya no sólo en los conocimientos previamente obtenidos sino también en los nuevos instrumentos informáticos que permiten acceder fácil y rápidamente a las más antiguas crónicas y documentos éditos e inéditos. El objetivo primero es borrar ciertos errores que se arrastran a partir de las obras de seudo-historiadores tradicionales. En este caso está siguiendo un camino inverso: descubrir cuándo, de la pluma de quién y con qué intereses, surgió la interpretación errónea o la creación casi mitológica de aspectos de la más antigua historia de San Juan que impiden la clarificación del verdadero proceso.

Buenos Aires, 25 de noviembre de 2010.

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